"Cuando estuve en la terapia física, había un letrero en el
muro del gimnasio que decía ´no importa qué tan oscura se ponga la noche, el
sol siempre saldrá en la mañana´. Cada día me despertaba dos horas antes del
amanecer. Para entonces, ese tiempo me tomaba sentarme en mi silla, limpiarla e
ir afuera a ver el sol salir. Pero lo hacía, y lo sigo haciendo. Amo la vida,
papá. Amo cada día de ella"
(Bárbara Gordon a su padre en Blackest Night).


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